Y como de costumbre me encuentro otra vez observando. Ahora en Paris, observando una ciudad que conozco y me conoce, pero que quizas tiene aun mucho por revelarme.
Me detengo a medio dia en una brasserie para comer une soup a l’onion. A traves del cristal veo la calle con los estudiantes manifestandose contra la nueva ley de empleo. Hoy es dia de huelga.
Camine sin parar durante casi dos horas, perdiendome y encontrandome entre la geografia de esta ciudad tan bien organizada. Despues de la India moverse aqui resulta tan facil. No hay forma de confundirse. Quizas por eso estoy aqui, necesitaba un lugar a mi medida. Un lugar en donde no es necesario estar alerta todo el tiempo, donde puedo pasar desapercibida, donde puedo observar sin ser observada.
Me senti contenta desde que mi avion aterrizo. Habia pasado casi siete horas esperando la conexion en el aeropuerto de Londres, antes de eso diez horas de vuelo nocturno desde Delhi. La noche anterior la habia pasado en un autobus espantoso viajando con Malorie de Rishikesh a Hardwar y de Harwar a Delhi. En el camino haciamos juntas una lista interminable de las cosas que ya nos tenian hartas en la India. Riendo y quejandonos de los olores, del chofer tan loco, de los hombres mirandonos siempre, del ruido, el clackson y la musica que suena a las 2 de la manana, las paradas para que se suba mas y mas gente ¿cuantos Indios caben en un autobus?… Era mi ultimo trayecto, mi ultima madrugada tomando chai en una central de autobuses perdida in the middle of nowhere… Intercambiando bienes de viajera y despedidas. Esperando con Malorie a que amaneciera para tomar nuestros rickshaws. Ella a su hotel y luego al aeropuerto para ise a Nepal. Yo al barrio tibetano, a descansar por un rato y recoger mi maleta en consigna.
Prometi a Malorie hacer despues una lista interminable de todas las cosas que me hacen feliz estando en la India. Queria esperar a estar lejos para hablar de esas cosas. Tenia miedo de que si las decia ahi iba a empezar a sentirlas y ya no tendria motivos para irme, me quedaria ahi atrapada por siempre. Pero no, hoy despierto en otro continenta sana y salva. Haber cambiado las rupias por los euros es mi unica preocupacion, por lo demas todo bien. Sin plan y por lo tanto aun mejor.

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